Política

Encontramos el único grupo de estadounidenses que es más probable que difunda noticias falsas

Para ser claros, la investigación existente ha encontrado que los conservadores tienen una mayor tendencia a la desinformación que los liberales. Por ejemplo, durante las elecciones de 2016, era más probable que las personas de tendencia conservadora participaran y compartieran desinformación sobre Gorjeo y Facebook. Asimismo, en los primeros meses de la pandemia, era más probable que los conservadores creyeran El covid-19 fue un engaño, y para minimizar la gravedad del virus.

Sin embargo, dado que históricamente el conservadurismo se ha asociado con el respeto por la tradición, la autoridad y las instituciones sociales, razonamos que la ideología por sí sola podría no explicar la difusión de noticias falsas. Decidimos investigar el papel rasgos de personalidad podría jugar, enfocando nuestra investigación en la conciencia: el tendencia a regular el propio comportamiento siendo menos impulsivo y más ordenado, diligente y prudente. Nuestra suposición era que los conservadores con niveles más bajos de escrupulosidad estarían más inclinados a difundir noticias falsas y que no habría diferencia entre los conservadores muy escrupulosos y sus contrapartes liberales.

Probamos estas hipótesis en ocho estudios experimentales con un tamaño de muestra de más de 4600 participantes en total. En cada estudio, los participantes reportaron su ideología política y respondió a varias preguntas evaluando su tendencia hacia la conciencia en una escala de cinco puntos. Luego fueron expuestos a una serie de titulares de noticias falsas y reales, una mezcla de tendencias neutrales, conservadoras o liberales en su contenido de noticias, y se les pidió que indicaran su disposición a compartir esas noticias con otras personas.

Descubrimos que los liberales de baja conciencia, los liberales de alta conciencia y los conservadores de alta conciencia expresaron su disposición a compartir artículos de noticias falsas en un grado similar, relativamente pequeño. Los LCC se destacaron: en promedio, tenían 2,5 veces más probabilidades de compartir información errónea que los promedios combinados de los otros tres grupos. En otras palabras, fue la combinación de conservadurismo y poca conciencia lo que resultó en la mayor probabilidad de compartir información errónea.

También queríamos entender qué, exactamente, impulsa a las LCC a difundir información errónea. Entonces, en uno de los estudios, les pedimos a los participantes que informaran sobre sus inclinaciones sobre una variedad de influencias potenciales: nivel de apoyo a Trump, tiempo que pasan en las redes sociales, desconfianza en los medios de comunicación principales y respaldo a los valores sociales y económicos conservadores. Para nuestra sorpresa, ninguno de estos factores fue un predictor fiable de la elevada tendencia de las LCC a compartir noticias falsas.

En su lugar, mediante el análisis estadístico, encontramos que la única explicación fiable era una general deseo de caos — es decir, una motivación para ignorar, perturbar y derribar las instituciones sociales y políticas existentes como un medio para afirmar el dominio y la superioridad del propio grupo. Los participantes indicaron su apetito por el caos al usando una escala para expresar cuánto estaban de acuerdo con afirmaciones como: «Creo que la sociedad debería ser quemada hasta los cimientos». Para las LCC, concluimos, compartir información falsa es un vehículo para propagar el caos.

¿Se puede evitar que las LCC compartan falsedades? Una de las medidas más comunes para combatir la desinformación es utilizar mensajes precisos o intervenciones de verificación de hechos, que han demostrado reducir el intercambio de información errónea. Desafortunadamente, en dos estudios, encontramos que las advertencias de verificación de hechos eran inadecuadas: las LCC continuaron compartiendo noticias falsas a un ritmo más alto en comparación con los liberales y los conservadores de alta conciencia, a pesar de que se les dijo que las noticias eran inexactas.

Este es un hallazgo preocupante. Al mismo tiempo, nuestra investigación en general sugiere un camino a seguir. Primero, aquellos que buscan combatir la información falsa en línea ahora pueden dirigir sus intervenciones hacia un subconjunto más pequeño de la población: las LCC. Enfoques más específicos han demostrado ser efectivos en influir en el comportamiento individual en el pasado.

En segundo lugar, nuestra investigación deja en claro que cualquier persona que intente llegar a las LCC necesita experimentar con intervenciones que van más allá de la verificación de hechos. Creemos que la responsabilidad recae principalmente en las empresas de redes sociales. Hay muchas pruebas de que la personalidad de un usuario y Ideología política se puede inferir en función de su actividad en las redes sociales. Si estas empresas pueden identificar las LCC, eso significa que también pueden ser proactivas para asegurarse de que las LCC reciban información confiable y no falsedades.

La desinformación es una seria amenaza para la democracia estadounidense que merece una seria atención. Pero debemos ser inteligentes sobre cómo combatimos la propagación de noticias falsas. Si bien nuestra investigación no proporciona todas las respuestas, puede ayudar a reducir el enfoque de estos esfuerzos y, en el proceso, debería desviar la culpa de los conservadores que no comparten información errónea.

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